La Juventus ha decidido concentrar su preparación en el Hotel J para el próximo partido contra el Napoli, en el Allianz Stadium, con el objetivo de volver a encarrilar al equipo en un momento de crisis. El técnico Luciano Spalletti pidió a todo el grupo permanecer en la concentración hasta mañana, demostrando su determinación de superar las lesiones, los resultados decepcionantes y el mal rendimiento de Marassi.
Entre los jugadores que acudieron al llamado del técnico se encuentran Kenan Yildiz y Manuel Locatelli, dos figuras claves del equipo. Yildiz, que tuvo que perderse el viaje a Frosinone, se presentó a pesar de problemas físicos para permanecer con el grupo. Locatelli, capitán y centrocampista, regresó de su lesión más tarde que los demás, pero fue el primero en presentarse en Continassa para apoyar a sus compañeros, al entrenador y al club. La única ausencia justificada fue la del portero Grabara, que permaneció en Polonia para rehabilitarse tras una operación de rodilla sufrida antes del partido contra el Atalanta.
La retirada, además de servir como momento de reinicio y diálogo entre los jugadores, estuvo acompañada de una rueda de prensa del técnico de Certaldo, que subrayó la claridad del método de Spalletti. El entrenador no impuso reglas rígidas, confiando en la disciplina personal de los jugadores, pero expresó su decepción por algunas pruebas de campo que no tuvieron éxito. Para aliviar la tensión, el grupo introdujo instrumentos musicales al estilo sudamericano durante las cenas.
Spalletti ve la retirada como un último intento de revivir al equipo y salir de uno de los momentos más difíciles de su carrera como entrenador. El siguiente paso será el partido contra el Napoli, donde la Juventus intentará demostrar su deseo de mejorar y devolver al Club al nivel de competitividad esperado.