Omari Hutchinson transformó la noche de Alphadjo Cisse en un auténtico espectáculo para los aficionados del AC Milan. El jugador angoleño, que hasta ese momento había tenido pocas oportunidades, demostró que es un jugador dispuesto a darlo todo, ganándose así un lugar más sólido en la plantilla.
El partido contra el Red Bull Salzburg fue el punto culminante de su temporada. Hutchinson contribuyó decisivamente a la victoria por 2‑1, proporcionando el centro que propició el gol de Cisse e iniciando la jugada que desembocó en el segundo gol. Su actuación estuvo acompañada de regates espectaculares, precisión en los pases (91%) y cuatro de cada cuatro regates exitosos. También cometió sólo tres faltas y recibió una sola tarjeta amarilla. Un gol rechazado por el portero tras una fantástica jugada añadió sabor a su actuación.
Antes de este partido, Hutchinson sólo había jugado 45 minutos contra el Benfica y 18 minutos en la Serie A, con dos breves periodos contra la Lazio y el Sassuolo que le dejaron sin espacio. La victoria ante el Salzburgo fue, por tanto, el punto de inflexión que cambió la percepción que el técnico Amorim tenía de él.
Al final del partido, el angoleño explicó cómo se adapta al papel que se le pide: "Depende del partido. A veces juego en el centro, a veces recibo el balón por la banda. Me gusta jugar de banda, pero sinceramente sólo quiero estar en el campo, donde sea que tenga que jugar". Esta flexibilidad le convierte en un valor añadido para el equipo.
Con la temporada aún en marcha, el técnico Amorim podrá contar con Hutchinson en futuros compromisos, tanto en la Serie A como en competiciones europeas. La actuación ante el Salzburgo sugiere que el jugador angoleño podría convertirse en un elemento clave en la estrategia ofensiva del Milán durante el resto de la temporada.
