El entrenador del Udinese, Kosta Runjaic, en el cargo desde hace más de dos años, sigue hablando en inglés en las entrevistas posteriores a los partidos, un hecho que ha suscitado dudas entre los aficionados al fútbol italiano y los periodistas. Aunque la temporada comenzó con una plantilla compuesta casi en su totalidad por jugadores extranjeros, la falta de uso del idioma local por parte del entrenador fue vista por algunos como un signo de falta de integración.
El tema del idioma no es nada nuevo para los entrenadores que trabajan en el extranjero. En 2009, Carlo Ancelotti, entonces en Inglaterra, pidió a los periodistas que se dirigieran a él en inglés, y la misma actitud se repitió en París, Madrid, Múnich y finalmente en Portugal, donde ya se presentó en portugués. Estos acontecimientos demuestran que, para los directivos, hablar el idioma del país en el que se encuentran es una práctica consolidada y a menudo indispensable para comunicarse con los directivos, la prensa y el público.
Runjaic, nacido en Croacia y naturalizado italiano, fue contratado por el Udinese en julio de 2024. Con 27 meses de experiencia en el club, su decisión de seguir hablando en inglés fue interpretada por algunas figuras del sector como un obstáculo para una plena integración cultural y profesional. En la Serie A, actualmente, cinco de los veinte entrenadores son extranjeros, y la mayoría empezó a hablar italiano desde el primer día. Algunos, como Fábregas, han adoptado el idioma local desde su llegada, mientras que otros, como Amorim, todavía se están adaptando.
La cuestión no se refiere sólo al respeto hacia los empresarios o a la prensa, sino también a la capacidad de adaptarse al entorno cotidiano: comunicarse con los directivos, periodistas, personal técnico, bartenders e incluso con los clientes del club. Para muchos jugadores extranjeros de la Serie A, aprender italiano sigue siendo una opción más que una obligación, y la cultura del fútbol italiano todavía parece permitir cierta flexibilidad lingüística.
Para el Udinese, la situación es especialmente delicada: el equipo ha sufrido seis derrotas consecutivas y está formado por casi 30 jugadores extranjeros, con algunos italianos en la plantilla. En este contexto, la decisión de Runjaic de no hablar italiano podría afectar la percepción del público y de los medios de comunicación. El entrenador, sin embargo, mantuvo su postura y afirmó que entendía la importancia del idioma local pero prefería el inglés por razones de comodidad y claridad.
El futuro sigue siendo incierto. Si el entrenador decidiera adoptar el italiano, podría ayudar a fortalecer el vínculo con la afición y los directivos. De lo contrario, su estancia en un club con un fuerte componente extranjero podría seguir planteando dudas sobre el papel del idioma en el fútbol italiano. En cualquier caso, la historia de Runjaic destaca un tema más amplio: la necesidad de equilibrar el multiculturalismo con la integración lingüística en los clubes italianos.
