El RCD Espanyol se encuentra en una situación de crisis tras caer al descenso, con la derrota 2‑1 ante el Racing de Ferrol marcando su cuarta caída en cinco jornadas. El entrenador Manolo González, en lo que parece su última rueda de prensa, expresó la sensación de “hacerse pequeño” y la frustración por no haber podido controlar el juego ni presionar la salida de balón.
El descenso no es una sorpresa para el club, que ha sufrido una racha de 18 jornadas sin ganar en la temporada anterior y que ha registrado solo cuatro victorias en 31 partidos de la temporada 2026. Los resultados recientes, como el empate 1‑1 con el Sestao River en la Copa del Rey y la derrota 0‑1 ante el Atlético de Madrid, han reforzado la percepción de que el equipo no ha logrado ejecutar su sistema táctico ni mantener la presión necesaria.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de dimitir, González mantuvo la posición de que cualquier decisión sería privada y se discutiría con el director deportivo Monchi y el presidente del club. “No hablaré de este tema; si lo tengo que hablar lo hablaré con el director deportivo. Es un tema privado del club”, afirmó, subrayando que la responsabilidad final recae en la dirección.
El club ha tomado medidas en el ámbito técnico, con la salida de Nicky Hayen, exentrenador del Burnley, quien también pertenece a la propiedad del Espanyol. La dirección deportiva, encabezada por Monchi, será quien decida el futuro de González, ya que la próxima jornada de la Copa del Rey contra el Sestao River se jugará el martes a las 19:00 h en Las Llanas, y el partido de La Liga se disputará el viernes a las 21:00 h en la Cerámica.
En este contexto, el Espanyol se enfrenta a una decisión crítica: confirmar la continuidad de Manolo González o buscar un nuevo entrenador antes de la fase final de la temporada. La presión sobre la dirección será intensa, pues el club necesita estabilizarse para evitar la caída definitiva y buscar una salida de la crisis que ha marcado su trayectoria reciente.