En un tranquilo restaurante de Río de Janeiro, dos jóvenes entrenadores de clubes brasileños rivales se sentaron juntos antes de un partido de la Ligue1. FilipeLuís, que acaba de hacerse cargo del Mónaco, describió a su nuevo rival, Davide Ancelotti, como una “persona realmente formidable” y afirmó que sería un placer enfrentarse a un amigo en el campo. El encuentro se produjo justo antes de su primer choque en Francia, un empate 1-1 que dejó al Lille a sólo un punto del líder de la liga, Rennes.
FilipeLuís no es ajeno al éxito europeo. Tras ganar la Premier League con el Chelsea, estuvo ocho años en el Atlético de Madrid, consiguiendo LaLiga, la Copa del Rey y dos títulos de la Europa League. Luego guió al Flamengo a un triunfo en la Copa Libertadores en su debut como entrenador. "Él sabe de lo que habla y cómo motivarnos", dijo el delantero del Mónaco MatthisAbline, añadiendo que la presencia de Ancelotti añade una motivación extra al equipo.
El camino de Davide Ancelotti hacia la dirección ha estado marcado por su padre, Carlo, uno de los entrenadores más condecorados de la historia del fútbol. Davide ha pasado los últimos catorce años siguiendo a su padre en clubes de Inglaterra, España, Italia y Brasil, e incluso con la selección nacional de Brasil. Su breve paso como entrenador del Botafogo y su puesto actual en Lille le ofrecen la oportunidad de salir de esa sombra. “Espero poder escribir mi historia, también con mi nombre”, dijo antes del partido de Liga de Campeones del Lille a principios de esta temporada.
La decisión del Lille de nombrar a Ancelotti marca un cambio significativo con respecto a los nombramientos anteriores del club, que se había apoyado en entrenadores experimentados de la Ligue1 como Christophe Galtier, Jocelyn Gourvennec, Paulo Fonseca y Bruno Génésio. Génésio se fue después de una temporada en la que el Lille se clasificó para la Liga de Campeones, y el presidente Olivier Létang dijo que era el momento adecuado para un cambio. Létang, que trabajó con Carlo en el PSG en 2012, conocía a Davide desde entonces y utilizó a su padre como conducto para acercarse al joven entrenador.
El partido en el StadeLouisII transcurrió con cautela. Ethan Mbappé le dio al Paris Saint-Germain la ventaja desde el principio, pero la resistencia del Mónaco y el empate tardío de EdanDiop impidieron que el Lille pudiera asegurar la victoria. La decisión de Ancelotti de cambiar un delantero por un defensor en la segunda parte reflejó su actitud cautelosa y el partido terminó en un punto compartido. A pesar de la falta de una actuación decisiva, Ancelotti elogió la solidaridad de su equipo e insinuó que aún se está gestando una identidad clara.
Con el Lille ocupando el penúltimo lugar en una liga de 36 equipos, el empate los llevó a 15 puntos en ocho partidos, el mejor comienzo desde la campaña 2020-21 en la que ganaron el título. El futuro del club dependerá de qué tan rápido Ancelotti pueda traducir su experiencia en resultados y forjar una identidad directiva distinta a la de su renombrado padre. Los próximos partidos serán cruciales para determinar si el nuevo entrenador podrá sacar al Lille de la zona de descenso y restaurar la confianza en el equipo.
