El partido entre Napoli y Roma, que terminó en empate 2-2, generó numerosas polémicas en el arbitraje, especialmente por las tarjetas amarillas y los penaltis disputados. Luca Marelli, analista de DAZN, explicó detalladamente las decisiones del árbitro, subrayando que muchas de las disputas son resultado de interpretaciones subjetivas y no de errores decisivos.
Según Marelli, la advertencia a Marín fue correcta: si el jugador hubiera tocado a Wesley con la planta del pie, la sanción habría sido tarjeta roja. En cuanto a Gollini, el árbitro valoró un toque "para anticipar" a De Bruyne con la mano delante del pecho. Incluso si el contacto se hubiera producido con la mano, el analista afirma que, si no hubiera ocurrido, el balón habría sido igualmente rechazado por el cuerpo de Gollini, por lo que la tarjeta roja no era necesaria.
El empate surgió tras una protesta del Napoli. El árbitro concedió un córner al Napoli a pesar de un supuesto contacto entre Malen y Di Lorenzo, pero según Marelli no hubo contacto real. Posteriormente, el jugador de la Roma Castro fue considerado en posición regular, al igual que Balerdi, que marcó uno de los dos goles de la Roma. El analista también explicó que el tercer gol de la Roma, marcado por Beukema, fue anulado porque el jugador cayó dos veces antes de empatar. Balerdi tuvo un ligero movimiento con el brazo derecho, pero no se consideró un toque en el pecho, por lo que no hubo material suficiente para llamar al árbitro al monitor.
Marelli concluyó que si bien el arbitraje había suscitado mucha discusión, las decisiones tomadas estaban justificadas por las reglas del fútbol. El resultado final, 2-2, dejó a ambos equipos con puntos valiosos, pero también destacó la necesidad de una mayor claridad en la interpretación de las sanciones y penaltis. Los próximos partidos de la Serie A ofrecerán la oportunidad de comprobar si el arbitraje evolucionará de forma más coherente con las expectativas de los clubes y los aficionados.