El resultado del Napoli contra Monza, 4‑1, planteó dudas sobre el estilo de Massimiliano Allegri, a menudo definido como "resultista" y contrastado con el "apuesta". El partido, sin embargo, mostró un planteamiento más dinámico y moderno, con un análisis que destaca cómo el Napoli integró elementos de movimiento y posesión incluso en un contexto de marcada agresión defensiva.

Al inicio del partido, el Napoli adoptó el 4‑3‑3, pero con una interpretación que se aleja del modelo tradicional. Olivera se insertó en una posición más adelantada, Di Lorenzo cambió de altura para crear espacio, mientras que McTominay movió su posición hacia el lado opuesto. Los mediocampistas rotaban constantemente, empujando a los oponentes a moverse y creando pasillos para las acciones de ataque. El gol de Hojlund fue fruto de esta rotación: un pase de Di Lorenzo abrió un pasillo que el angoleño aprovechó para verticalizar el balón al danés, demostrando que la posesión no es un fin en sí misma sino que sirve para preparar una acción vertical.

El Napoli mostró dificultades a la hora de intentar volver a un planteamiento más "resultista". Tras el 1-0, el equipo redujo la intensidad y la calidad de la jugada, bajando el centro de gravedad y luchando por escapar de la presión. Monza aprovechó el partido y empató con un equipo que se alineaba con superioridad numérica en su propia área. Este episodio destacó que el Napoli puede perder agresividad cuando se limita a "protegerlo" sin seguir controlando el juego. En la segunda parte, el equipo volvió a mover hombres y balón, alternando construcciones cortas con soluciones más directas, como lo demostró el 2‑1 cuando Milinkovic‑Savic buscó un pase largo, McTominay cambió de zona para recuperar el balón y Politano recuperó la posesión en posición adelantada.

La fase final del partido representó la señal más moderna de Allegri. Con el resultado ya consolidado, el técnico optó por no llenar el campo de defensores, sino por mantener la calidad en el terreno de juego. Con De Bruyne, Gilmour, McTominay y Vergara sobre el terreno de juego al mismo tiempo, el Napoli registró un 79% de posesión y, a partir del minuto 63, no concedió ni un solo tiro. De Bruyne, autor del 4‑1, tocó 53 balones en aproximadamente media hora, desempeñando el papel de director de forma móvil, alternándose con Gilmour y liderando la acción. Por tanto, el control del balón se ha convertido en una herramienta defensiva, además de ofensiva.

En resumen, el Nápoles de Allegri está mostrando una clara evolución. Para defender el resultado, el equipo no necesariamente se rebaja, pero sigue manteniendo la posesión y moviendo a sus hombres con inteligencia. Esta transformación, aunque aún está por definirse, sugiere que la etiqueta de "resultista" ya no es suficiente para describir el método de juego de Allegri, que integra aspectos del "gameismo" en una estrategia más equilibrada y moderna.

TuttomercatowebEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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