El Napoli informó de tensiones entre el técnico Massimiliano Allegri y su delantero belga Kevin DeBruyne tras su derrota por 3-1 ante el Villarreal en la Liga de Campeones. El partido, disputado en el estadio de la Cerámica, vio a los napolitanos perder el partido en el que DeBruyne ya había demostrado su valía con un doblete en la anterior victoria sobre Venecia.
Durante la reunión, Allegri le pidió repetidamente a DeBruyne que retrocediera más para abrir espacio para McTominay y las otras formaciones ofensivas. El jugador, sin embargo, siguió manteniendo su posición alta, ignorando las advertencias del entrenador, y siguió liderando las acciones ofensivas, apuntando el balón hacia la portería contraria. La intervención de Allegri se convirtió en una serie de gritos, mientras DeBruyne permanecía en silencio, dando la impresión de no haber escuchado las instrucciones.
Después del partido, Napoli regresó a Italia y se dirigió a Castel Volturno, donde Allegri tuvo que explicar a los jugadores lo que salió mal en el partido de la Liga de Campeones. El ambiente era tenso, con la sensación de que la brecha entre el entrenador y el jugador podría convertirse en un problema más grave si no se solucionaba rápidamente.
El club ha indicado que Allegri y DeBruyne tendrán que aclarar la situación lo antes posible para evitar que la situación se convierta en un verdadero caso de discordia interna. A pesar de la derrota, el Napoli sigue siendo competitivo en la Liga de Campeones, pero el equipo debe centrar sus energías en el próximo desafío europeo.
El próximo partido del Napoli está previsto para la próxima semana, cuando se enfrentará a otro rival europeo. El club está trabajando para restablecer la armonía en el campo y garantizar que las actuaciones en el campo ya no se vean influenciadas por malentendidos entre entrenador y jugador.
