El presidente del organismo regulador del fútbol inglés, David Kogan, ha anunciado que renunciará a su cargo si se produce alguna interferencia política en el proceso de sanción al Manchester City. Kogan explicó que el club ha sido declarado culpable por la Premier League de 114 infracciones a las normas financieras cometidas entre 2009 y 2018, y que las posibles penalizaciones incluyen multas elevadas, la deducción de puntos o incluso la expulsión de la máxima categoría del fútbol inglés. En declaraciones a la prensa, Kogan afirmó que “cualquier tipo de injerencia política en nuestra forma de operar provocará mi dimisión del cargo, y mantengo esa postura con total firmeza”. Además, aseguró que no ha recibido ni ha recibido ninguna presión política en el pasado ni espera recibirla en el futuro.
La declaración de Kogan llega tras la intervención del primer ministro británico y ex alcalde de Manchester, Andy Burnham, quien expresó su “gran preocupación” ante la posibilidad de que los actuales propietarios del City, un fondo soberano de los Emiratos Árabes Unidos, abandonen el club. Los Emiratos no solo son dueños del equipo, sino que también son un importante inversor en el Reino Unido, lo que ha generado inquietudes sobre posibles vínculos entre el gobierno y el club. El Regulador Independiente del Fútbol (IFR) tiene la autoridad para obligar a los propietarios a vender el club y puede denegar la licencia de funcionamiento si se considera que no cumplen con los requisitos adecuados.
El IFR, creado el año pasado por el gobierno británico, tiene la tarea de establecer normas de gobernanza en el fútbol inglés y de conceder licencias operativas a los clubes. Este proceso de licenciamiento comenzará en noviembre y será crucial para determinar el futuro del Manchester City. Si el club no cumple con los criterios establecidos, podría perder su licencia y, en consecuencia, su participación en la Premier League. La situación también pone de relieve la creciente preocupación por la influencia de los propietarios extranjeros en el fútbol inglés y la necesidad de una supervisión más estricta por parte de las autoridades deportivas.
Kogan concluyó su intervención subrayando que la independencia del organismo es esencial para garantizar que las sanciones se impongan de manera justa y sin interferencias externas. “No hemos recibido absolutamente ninguna presión política, ni en este ni en ningún otro asunto. Y tampoco espero recibirla en el futuro”, añadió. Con la amenaza de dimisión en el aire y la inminente revisión de la licencia, el Manchester City se enfrenta a un período de incertidumbre mientras la Premier League y el IFR preparan sus decisiones finales. El próximo paso será el proceso de licenciamiento en noviembre, que determinará si el club podrá seguir compitiendo en la máxima categoría del fútbol inglés o si se verá obligado a ceder la propiedad a nuevos dueños que cumplan con los requisitos regulatorios.
