El Villarreal volvió a la vida en la Champions League al vencer 3‑1 al Nápoles en La Cerámica, rompiendo una racha de 12 partidos sin victoria en la competición europea. La remontada, que se completó en la segunda mitad, puso fin a la mala racha que el equipo de Íñigo Pérez llevaba desde marzo de 2024, cuando ganó por 3‑1 al Olympique de Marsella.

El encuentro comenzó con un gol temprano del Nápoles. Rrahmani anotó en el minuto 8 tras un córner que se centró en el área, y el delantero kosovar remató de cabeza sobre Luiz Júnior, quien había regresado a la portería tras el incidente con Gulácsi. El Villarreal quedó desanimado y se vio adelantado. Apenas dos minutos después, Hojlund intentó igualar con un cabezazo que se perdió en la cruceta, pero el defensa del Villarreal, Badiashile, evitó el empate desviando el disparo de Mikautadze.

El gol de Mikautadze llegó en el minuto 23, cuando el georgiano se recuperó de la defensa del Nápoles y definió con precisión tras una jugada de pase corta que quedó corta a la portería serbia. La definición de Mikautadze igualó el marcador a 1‑1 y encendió al Villarreal. Tres minutos después, Gerard Moreno se retiró al área y entregó un pase al centrocampista Mouriño, quien disparó a larga distancia y superó a Milinkovic‑Savic para poner al Villarreal en ventaja 2‑1. El gol de Mouriño fue decisivo y marcó el inicio de la remontada.

En la segunda mitad el Villarreal controló el ritmo del partido y redujo la presión del Nápoles. A pesar de una jugada de Moleiro en el minuto 56 que casi le dio el tercer gol, Badiashile interceptó el balón y el Villarreal mantuvo la posesión. Gerard Moreno protagonizó una secuencia de sustituciones que dejó al Nápoles con nueve jugadores momentáneamente. El Villarreal, con la ventaja, buscó consolidar su dominio, pero el Nápoles logró anotar un gol de empate en el minuto 86 gracias a Tani Oluwaseyi, quien ejecutó una jugada colectiva que culminó con un disparo preciso.

El árbitro Daniel Siebert mostró una tarjeta amarilla a Mikautadze y Saliba del Villarreal, y a Giovane, De Bruyne y Di Lorenzo del Nápoles. Con 19.128 espectadores en la grada, el partido terminó con los locales celebrando la victoria que les devolvió la confianza en la Champions League. El resultado también marca el fin de la mala racha europea del Villarreal, que no había ganado desde marzo de 2024. Con esta victoria, el equipo se posiciona mejor en la fase de grupos y avanza con optimismo hacia los próximos encuentros.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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