Un oficial de policía sufrió una lesión facial grave después del partido Liverpool vs. Manchester City en Anfield, lo que provocó una respuesta policial que resultó en diez arrestos, incluidos cinco individuos sospechosos de cantar en referencia a la tragedia de Hillsborough de 2019. La policía de Merseyside confirmó que el incidente ocurrió temprano en la tarde, después de que el City consiguiera una victoria por 3-0 sobre los Rojos.
La fuerza dijo que un hombre fue detenido acusado de agredir a un agente, luego de que el oficial fuera golpeado mientras cumplía con sus funciones en Anfield Road alrededor de las 18:30 BST. El oficial herido fue trasladado a un hospital local y ahora se informa que se recupera en su casa. Además del cargo de agresión, la policía arrestó a otro aficionado bajo sospecha de ebriedad y alteración del orden público, a otros dos por riña y a uno por supuestamente arrojar objetos al campo.
La inspectora jefe Leanne Hobin calificó el comportamiento de “decepcionante” y condenó el uso de cánticos trágicos, afirmando que tales referencias “no tenían cabida en el fútbol”. Enfatizó que cantar sobre el desastre de Hillsborough causa angustia a las familias de quienes perdieron la vida y que la policía continuaría colaborando con los clubes para identificar y procesar a los infractores. Hobin también agradeció a la mayoría de los 60.000 espectadores por su cooperación y señaló que la mayoría de los aficionados se comportaron apropiadamente a pesar del ambiente hostil.
El partido en sí estuvo marcado por fuertes tensiones, ya que la llegada del City a Anfield se realizó a través de la entrada del personal y de los contratistas para evitar enfrentamientos. Los fanáticos rojos exhibieron bufandas mitad y mitad con el lema “Shamchester City – Los tramposos”, mientras pancartas dentro del estadio gritaban “Una generación de seguidores engañados”. La recepción hostil fue un recordatorio de la intensa rivalidad y la necesidad de mayores medidas de seguridad en futuros partidos.
Con la acción policial en marcha, la atención se centra ahora en los procedimientos legales contra los detenidos y en el debate más amplio sobre la conducta y la seguridad de los aficionados en los partidos de la Premier League. El incidente sirve como recordatorio de la importancia de mantener un ambiente respetuoso tanto para los jugadores como para los oficiales, y es probable que las autoridades revisen sus protocolos para evitar que se repita.
