Sergio García, quien asumió el cargo de entrenador interino del RCD Espanyol, celebró con entusiasmo la victoria 1‑0 sobre el Villarreal en La Cerámica, un resultado que marcó el fin de una racha de seis partidos sin triunfar y aseguró la salida del primer equipo de la zona de descenso. El técnico, quien dirigió al filial del club antes de su nombramiento, describió el triunfo como un “gran día” y destacó la importancia de que los jugadores “tengan la pelota” y confíen entre sí.
El día del partido, García explicó que desde su llegada el miércoles había conversado con los jugadores y, el jueves, había trabajado con ellos en ejercicios específicos antes del encuentro. “Si los jugadores se lo creyeran, podrían haber hecho más”, afirmó, subrayando que la premisa fundamental era la confianza y la posesión del balón. Según él, el equipo había mostrado una dinámica deficiente en los últimos encuentros, pero la nueva mentalidad había empezado a dar frutos.
El exseleccionador de la sub-17 de España resaltó la importancia de creer en los compañeros y de mantener la ilusión pese a la adversidad. “Cuando no hay una buena dinámica, es creer en el equipo”, comentó, añadiendo que la victoria de tres puntos era crucial para el club. García también destacó el rendimiento de los canteranos que debutaron bajo su mando, como Alejandro Santiago y Jan Peries, y expresó su satisfacción por el nivel que están aportando al conjunto.
En la rueda de prensa, el técnico enfatizó que el éxito no se logró por azar, sino por la preparación y la voluntad de los jugadores. “El fútbol es muy bonito y hay que disfrutarlo”, añadió, reconociendo que la plantilla tiene mucho potencial y que la confianza en ellos es esencial para seguir avanzando. Con la victoria, el Espanyol se consolida en la zona de seguridad y se prepara para los próximos encuentros con la esperanza de mantener el impulso positivo que ha surgido bajo la dirección de García.