El Villarreal se vio obligado a jugar con solo nueve jugadores durante un tramo de la Champions League tras una controversia de sustituciones en el encuentro contra el Nápoles. El incidente ocurrió en el minuto 63, cuando el entrenador Íñigo Pérez intentó realizar un doble cambio en la Cerámica. Gerard Moreno y Mikautatdze abandonaron el campo para dar paso a sus reemplazos, pero el proceso tardó más tiempo del permitido por las nuevas reglas de la competición.
Las normas de la UEFA, vigentes desde esta temporada, establecen que el jugador que debe retirarse dispone de un máximo de diez segundos para salir del terreno de juego y dirigirse al punto más cercano. Si el tiempo excede ese límite, el sustituto debe esperar un minuto después de la reanudación del partido antes de entrar. Según el árbitro Daniel Siebert, el retraso en la salida de Moreno y Mikautatdze provocó que el Villarreal se quedara con nueve jugadores hasta que los nuevos jugadores, Freeman y Tani Oluwaseyi, pudieron incorporarse tras el lapso de espera.
Durante el período de inferioridad numérica, el Nápoles no aprovechó la ventaja para crear una amenaza clara, aunque la situación generó indignación por parte de los jugadores y el cuerpo técnico del Villarreal. El árbitro mantuvo la calma y permitió que el partido continuara sin interrupciones mayores, asegurando que las reglas se aplicaran de manera uniforme.
El incidente destaca la importancia de cumplir con los plazos establecidos en las sustituciones, especialmente en partidos de alto nivel donde cada minuto cuenta. El Villarreal y el Nápoles deberán analizar el episodio para evitar futuras penalizaciones y garantizar que los jugadores y el personal técnico estén al tanto de los procedimientos correctos. El partido concluyó sin que la inferioridad numérica del Villarreal causara un resultado decisivo, pero la situación subraya la necesidad de precisión operativa en la gestión de cambios durante la Champions League.
