El Napoli se encuentra en una fase de profundo análisis defensivo después de una serie de actuaciones decepcionantes en la Liga de Campeones, donde los cuatro equipos italianos encajaron un total de catorce goles. El entrenador GennaroAllegri expresó su gran frustración por la falta de capacidad del equipo para contener los ataques contrarios, citando en particular los partidos contra Frosinone y Villarreal, donde los defensores concedieron 24 tiros. Según Allegri, el equipo ha perdido la tradicional "peculiaridad" italiana de construir la victoria a partir de la defensa, punto que muchos consideran fundamental para el éxito en el terreno de juego.
A lo largo de la temporada, la táctica de Allegri se centró en el "doble play", un modelo defensivo que implica el uso de dos defensores centrales capaces de cubrir grandes áreas y apoyar la organización del juego. En particular, se destacó como elemento clave el uso de Lobotka: el defensa eslovaco se agacha para interceptar pases, recupera el balón y permite al equipo mantener la posesión. Allegri también experimentó con este esquema contra Bolonia y Florencia, donde la defensa se quedó con cuatro jugadores, pero reconoció la necesidad de adaptar la formación en función de la situación del juego.
Para mejorar la solidez defensiva, Allegri propone recuperar el doble play también con una defensa de tres hombres, insertando a Di Lorenzo y Spinazzola en los costados del centro del campo. Estos jugadores, pese a tener un rol ofensivo, garantizarían una cobertura defensiva de cinco hombres, con DeBruyne y McTominay en el centro. Esta configuración, sin embargo, no excluye un planteamiento ofensivo con Neres, Lang y AlissonSantos en determinados partidos. El objetivo es crear un equilibrio entre la tranquilidad defensiva y la capacidad de empuje en ataque, combinación que, según Allegri, es fundamental para recuperar la competitividad del club.
El presidente Aurelio DeLaurentiis reiteró la importancia de honrar la Liga de Campeones, pero también subrayó la necesidad de concentrar energías en el campeonato para asegurar una buena colocación entre los cuatro primeros y, en consecuencia, la clasificación para la próxima edición del torneo europeo. Según DeLaurentiis, los ingresos de la Liga de Campeones, que podrían duplicarse si el Napoli gana, son importantes, pero la prioridad sigue siendo la competición nacional. La dirección del club parece optar, por tanto, por una estrategia de rotación de jugadores, evitando "exprimir" a los mejores en ambas competiciones.
En el próximo partido fuera de casa en Venecia, el Napoli tendrá que demostrar que ha solucionado los problemas defensivos y ha encontrado la síntesis adecuada entre ataque y defensa. Si el equipo logra estabilizar su línea defensiva y mantener un ritmo ofensivo constante, las perspectivas de terminar tercero o cuarto en la liga aumentan considerablemente, mientras que la proyección en la Liga de Campeones sigue siendo más incierta. El futuro del club dependerá de la capacidad de Allegri para integrar el doble juego con una defensa más sólida y gestionar sabiamente los desafíos nacionales y europeos.
