El Napoli intentó dejar de lado el pequeño escándalo que sacudió la final de la Liga de Campeones contra el Villarreal, en la que el técnico Gennaro Gattuso y el centrocampista belga Kevin DeBruyne se vieron en un pequeño choque comunicacional. En la rueda de prensa previa al partido contra Venecia, Gattuso dijo que había "desinflado" la historia, explicando que el malentendido se debía a una diferencia lingüística: él hablaba italiano, DeBruyne inglés, y luego Gattuso cambió el idioma para facilitar la comprensión. Añadió que es una situación "que pasa y vuelve a pasar", y que el jugador es "inteligente y lo ha entendido".
El director deportivo del club, Maná, confirmó la misma postura. En su entrevista con Dazn afirmó que "intervino en el momento adecuado" y que consideró el incidente "una charla de bar" que estuvo "un poco enfatizada". Reiteró que DeBruyne es un campeón y que, si está en forma, puede jugar donde quiera, pero que ahora necesita descansar. El belga estuvo en el banquillo para el partido contra el Venecia, dispuesto a echar una mano si el equipo lo necesitaba.
Manna habló luego de la necesidad de mejorar la posición del Napoli en la clasificación, tanto en la Liga de Campeones como en la Serie A. Dijo que "necesitamos obtener resultados, dar continuidad" y que el club debe "subir en la clasificación". También expresó su confianza en el joven centrocampista Lucca, titular en el Venezia, subrayando que el jugador debe entender la responsabilidad de vestir la camiseta del club y que debe dar una actuación importante sin presiones.
El Nápoles, que sufrió una derrota ante el Villarreal, ahora se centra en el próximo partido contra el Venecia, donde intentará recuperar puntos y mejorar su posición en la clasificación. Maná destacó la importancia de "llegar bien al partido" y sacar un resultado positivo. Con la Liga de Campeones aún en curso, el club espera consolidar su posición y seguir compitiendo tanto en liga como en competición europea.
