El técnico de la Real Sociedad, Luis Matarazzo, intentó una nueva táctica con el japonés Take Kubo durante el partido contra el Deportivo de La Coruña, pero el experimento no dio resultados. Tras no haber jugado en el último encuentro tras el parón, Kubo volvió a aparecer en el banquillo en el duelo en Lovaina, donde Matarazzo decidió darle su primera oportunidad de la temporada en el minuto 68, sustituyendo a Luka Sucic.

El entrenador buscó colocar al jugador en una posición interior, casi como un segundo delantero, dentro de una doble punta escalonada junto a Mikel Oyarzabal. Esta decisión buscaba proteger al japonés ante su falta de eficacia en situaciones de uno contra uno, una debilidad que se había evidenciado en el tramo final del curso pasado. Kubo, que suele desempeñarse en los pasillos interiores con la selección de Japón, parecía ajustarse a la idea táctica, pero el resultado en el campo fue distinto.

En sus 22 minutos en el campo de Den Dreef, Kubo mostró una participación mínima. Apenas tocó 12 balones, completó 8 de 9 pases con un 89 % de precisión y solo realizó tres envíos al área rival. Además, no intentó ni un regate y perdió el balón en tres ocasiones, lo que representó el 25 % de los esféricos que pasó por sus botas. En resumen, el jugador no logró generar impacto ni demostrar su capacidad de juego.

Matarazzo continúa buscando formas de reactivar a un jugador que, a pesar de su potencial, ha perdido su posición como titular indiscutible. La idea de proteger a Kubo desde dentro del campo parece una alternativa lógica, pero la experiencia en Lovaina no cumplió con las expectativas. El japonés necesita recuperar su forma y su confianza de inmediato si quiere volver a ser una pieza clave en el esquema del equipo.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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