Javier Alfonso Martínez Tabernero, ex defensa de Osasuna, se ha convertido en juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Ejea de los Caballeros, en Zaragoza, tras una trayectoria que ha pasado de entrenar tres horas al día a estudiar seis días a la semana. La transición se produjo tras una carrera marcada por lesiones constantes que lo llevaron a retirarse del fútbol a los 23 años y a emprender una carrera en Derecho, la cual culminó con su nombramiento en febrero de 2026.
Martínez comenzó su vida deportiva en la Escuela de Fútbol Oscense y el Peñas Oscenses, antes de fichar por Osasuna a los 14 años. Su debut en el primer equipo llegó el 17 de octubre de 2015, cuando, a 18 años, sustituyó a la leyenda Nino en un partido contra el Albacete. A lo largo de su paso por el club, el joven defensor se vio envuelto en una serie de lesiones que, según él, se debían en parte a una diferencia de longitud en sus piernas. A pesar de contar con fisioterapeutas de alto nivel y tratamientos especializados, la salud física y mental de Martínez se deterioró, llevándolo a decidir abandonar el fútbol en diciembre de 2020.
La decisión de dejar el deporte no fue fácil. “Cuando dejo el fútbol era tal el hastío, era tal la frustración, que empezar a estudiar y a llevar una vida sedentaria me parecía hasta bien”, confesó Martínez. Durante los siguientes años, redujo su peso de 78 kilos a 66, se dedicó a la preparación para las oposiciones y, en noviembre de 2023, logró aprobar la prueba de acceso a la carrera judicial. Su paso por la Escuela Judicial de Barcelona y sus prácticas le permitieron adquirir la experiencia necesaria para asumir su nueva función.
El primer caso que enfrentó como juez fue el de la aparición de restos humanos en el embalse de Yesa, un delito que inicialmente se consideró de jurisdicción de Ejea. “En un primer momento la verdad es que da respeto. Tú has estudiado y te has preparado, pero te surgen dudas”, comentó Martínez. El caso se complejizó cuando la investigación reveló que el homicidio se había cometido en Pamplona, lo que obligó al juez a ejercer su competencia en el lugar del delito. A pesar de la presión y la acusación de politización de la justicia, el juez mantuvo su postura profesional y se mostró dispuesto a asumir la responsabilidad que su cargo implicaba.
Con su nombramiento, Martínez destaca la cercanía y la variedad de competencias que ofrece un juzgado de pueblo, donde puede abordar casos de violencia de género, familia, civil y de instrucción. “Es bonito empezar aquí, porque al final el trato resulta mucho más cercano”, afirma. Su historia, que combina la disciplina del deporte con la rigidez del derecho, sirve como ejemplo de resiliencia y adaptación ante los desafíos personales y profesionales. La próxima etapa de su carrera judicial será seguir atendiendo los casos que surjan en la región, aplicando la ley con la misma dedicación que mostró en el campo de juego.
