La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha declarado el próximo Clásico, programado para el 25 de octubre en el Spotify Camp Nou, como un partido de alto riesgo. La decisión se tomó tras una serie de incidentes y quejas que han generado un clima de tensión entre los dos equipos.
El Real Madrid ha expresado su descontento con varias decisiones arbitrales en las últimas jornadas de la liga. En el derbi contra el Atlético de Madrid, el árbitro Ortiz Arias no sancionó con tarjeta roja la entrada de Kang‑in Lee a Fede Valverde, una acción que el club consideró grave. Además, la expulsión de Huijsen por un penalti sobre Giuliano Simeone al inicio de la segunda mitad también alimentó la controversia. El club también critica la expulsión de Vinicius tras agarrar a Saliba en el partido contra el Villarreal, una sanción que podría impedir su participación en el Clásico. Por último, el Real cuestiona la tarjeta amarilla impuesta a Konaté, argumentando que el jugador no había tocado al rival.
Ante estas quejas, la Comisión ha previsto un despliegue policial reforzado tanto en los pre‑partidos como durante el juego y tras su finalización. El objetivo es garantizar la seguridad de jugadores, cuerpo técnico y aficionados, evitando posibles enfrentamientos y situaciones de riesgo.
El Barcelona, por su parte, no ha emitido comentarios públicos sobre la declaración. Sin embargo, el club se prepara para el encuentro con la misma intensidad que el rival, consciente de la magnitud del riesgo que implica el partido.
El Clásico del 25 de octubre se mantiene en la agenda de la temporada, aunque bajo la sombra de la alerta de alto riesgo. Los equipos y la Comisión de Seguridad seguirán supervisando la situación para asegurar que el duelo se celebre sin incidentes. La atención se centrará en la actuación de ambos equipos y en el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas.
