La octava edición de la East Mallorca Girls Cup, que se celebró del 14 al 18 de octubre en Cala Millor, se convirtió en un punto de encuentro para debatir el futuro del fútbol femenino. En la mesa redonda, presente en el centro de la competición, se reunieron figuras clave del deporte: Beatriz Álvarez, presidenta de la Liga F; Dolors Ribalta, directora del fútbol femenino del RCD Espanyol; Tatiana Ferrer, presidenta de la Asociación Deporte para la Igualdad; Inés Batle, presidenta de la Asociación Hotelera Bahía de Cala Millor‑Sa Coma; y la periodista Begoña Villarrubia de Mundo Deportivo. La conversación, moderada por Alma Marín, abordó los retos presentes y futuros del fútbol femenino, resaltando la necesidad de seguir impulsando la disciplina, la inversión y la visibilidad del deporte.

Beatriz Álvarez abrió el debate señalando que la Liga F ha pasado de una fase de construcción a una de consolidación. Mencionó el rápido ascenso de la primera liga profesional española, que se estableció en apenas cuatro años, y advirtió que el éxito no debe dar lugar a la autocomplacencia. Según Álvarez, es imprescindible continuar invirtiendo en la competición y en la creación de referentes que inspiren a las nuevas generaciones. En este sentido, destacó el papel de los clubes en el desarrollo de modelos a seguir, pues las niñas que participan en torneos como la East Mallorca Girls Cup ya admiran a futbolistas de talla mundial como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí o Mariona Caldentey. Las encuestas recientes revelan que cada vez más jóvenes desean convertirse en futbolistas cuando sean mayores, algo impensable hace apenas unos años.

Dolors Ribalta, por su parte, enfatizó que el talento por sí solo no basta. “En la cantera hace falta talento, pero también disciplina, sacrificio y, sobre todo, un entorno que ayude a la jugadora a seguir creciendo”, explicó Ribalta. Desde la perspectiva del Espanyol, la formación debe ir acompañada de un soporte integral que permita a las jóvenes superar los desafíos del desarrollo deportivo.

Tatiana Ferrer hizo eco de la importancia de la colaboración entre instituciones, clubes y federaciones para usar el fútbol como motor de cambio social. La presidenta de Deporte para la Igualdad resaltó los proyectos con niños y niñas de menos recursos, incluyendo iniciativas en las favelas de Brasil, donde el deporte se convierte en una herramienta de inclusión y transmisión de valores.

Begoña Villarrubia analizó la evolución mediática del fútbol femenino, pasando de un espacio marginal a uno con creciente seguimiento y expectación. Villarrubia subrayó que el reto ahora consiste en consolidar esa atención y garantizar una presencia constante en los medios, más allá de los grandes eventos. Inés Batle, por su parte, recordó la ilusión y el entusiasmo con que las niñas participan en el torneo, que se ha consolidado como una referencia internacional y sigue creciendo cada edición.

La East Mallorca Girls Cup, con 73 clubes de 20 países, incluyó equipos de Alemania, Australia, Dinamarca, Canadá, Italia y Japón, entre otros. La competición contó con la participación de clubes de primer nivel como el FC Barcelona, el Real Madrid, el Chelsea, Sporting Portugal y el Manchester City en las categorías sub‑12, sub‑14 y sub‑16. Así, el torneo se consolida como un escaparate internacional del talento joven y una plataforma para seguir impulsando el fútbol femenino desde la base, con la mirada puesta en un futuro donde la disciplina, la inversión y la visibilidad sigan creciendo.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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