Durante el partido de la Europa League entre Juventus y Celta de Vigo, que finalizó con empate 1-1, se produjo un episodio de gran tensión que involucró al extremo portugués Francisco Conceição. Al 64' del segundo tiempo el jugador fue sustituido por Luciano Spalletti, pero su comportamiento dentro y fuera del campo fue objeto de gran atención por parte de los medios y aficionados.
Tras abandonar el terreno de juego, Conceição dio un puñetazo al banquillo, mantuvo un breve intercambio verbal con Giovanni Martusciello, colaborador de Spalletti, y de inmediato se dirigió hacia los vestuarios. Posteriormente, el jugador volvió al césped para presenciar el final del partido junto a sus compañeros en el banquillo. El discurso de Spalletti, publicado en el perfil del equipo, dejó claro que el deportista estaba "enojado consigo mismo" por su actuación y que el entrenador tenía intención de discutir con él los motivos del cambio. "Es mejor que esté enojado consigo mismo, porque de lo contrario podemos hablar juntos", afirmó Spalletti, subrayando la importancia del diálogo constructivo.
Conceição, por su parte, respondió en un post dedicado, precisando que no había discutido con ningún miembro del personal. Explicó que había dado un "golpe al banquillo" pero que no había tenido ningún enfrentamiento verbal. El jugador también afirmó que entró al vestuario, se cambió de camiseta y luego volvió a la banca, para demostrar que su frustración se dirigía principalmente a su propio desempeño y no a sus compañeros ni al entrenador. "Digo esto porque la verdad debe salir a la luz y hay que hablar del segundo tiempo que jugamos. Ganamos y hay que seguir así", declaró.
El técnico Spalletti reiteró que el comportamiento de Conceição, aunque motivado por el nerviosismo, representa una falta de respeto hacia sus compañeros, en particular hacia aquellos que no tuvieron la oportunidad de jugar. Subrayó que el respeto a los compañeros, especialmente a aquellos que deben sustituir a un jugador suspendido o sustituido, debe prevalecer sobre cualquier otra consideración. El episodio ha suscitado interrogantes sobre la disciplina interna del equipo y la gestión de las emociones en el terreno de juego, elementos que Spalletti pretende abordar con los jugadores antes del próximo partido.
