El Milán finalmente recuperó su típica “zona milanesa”, logrando anotar tres goles en apenas 49 minutos de juego, con Alphadjo Cissé anotando un hat-trick. La actuación, que se produjo en el partido contra el Salzburgo, demostró que los rossoneri pueden crear goles ya en la primera hora, una situación que no habían experimentado en ninguno de los partidos anteriores de la temporada. El único gol marcado en la primera parte de un partido anterior a este partido fue el de Christian Pulisic contra el Lecce, en el minuto 14.

La "zona Milán" se manifestó sobre todo entre los minutos 61 y 69, intervalo en el que el técnico vio 8 de los 11 goles de la temporada. En ese periodo, Cissé marcó dos goles (64' y 68') y Rabiot marcó en el minuto 66, mientras que Ramos marcó en el minuto 69 ante el Venecia. Otros goles en ese intervalo fueron los de Moreira (65' y 67') contra la Lazio, Rabiot (61') contra el Lecce y dos más de Rabiot (64') contra el Sassuolo. Las excepciones a esta secuencia fueron el gol en propia puerta de Halhal en el minuto 69 en el partido contra el Venezia y el gol de Moreira en el minuto 73 contra el Lecce. Con el resultado actual, el Milan sumó un gol más de Cissé (15', 32' y 49') y uno de Gonçalo Ramos (72') ante el Salzburgo.

La gestión del partido fue muy eficaz: el técnico cerró inmediatamente el proceso de sustituciones, apoyándose en los 11 titulares sin intervenir. Los jugadores demostraron que tenían el ritmo necesario y la necesidad de sustituciones se limitó a aquellos que no podían mantener la velocidad ni gestionar el ritmo de juego, como en el caso de Rabiot. En el pasado, las sustituciones habían sido esenciales para cambiar el ritmo del partido, pero en esta ocasión el Milán mostró un control total desde el principio.

El técnico Amorim se mostró satisfecho con la actuación, afirmando que en otros partidos habían tenido más control, pero hoy lograron marcar. Destacó que los partidos fueron mejores y que, si hubieran sido más precisos en cinco situaciones, podrían haber marcado más goles. El técnico también destacó la importancia de mirar más allá del resultado, centrándose en mejorar el juego.

Hasta el próximo parón internacional, el Milan tendrá que afrontar una serie de retos importantes: el partido contra el Atalanta el 22 de octubre, la visita a Bournemouth el 25 de octubre, el partido en Udinese el 28 de octubre, el partido en Bolonia el 31 de octubre, el partido contra el Inter el 5 de noviembre, el partido contra el Ferencvaros el 8 de noviembre y la final contra el Génova. Con su reciente mejora en su forma, los rossoneri parecen estar listos para continuar su carrera hacia la cima de la Serie A.

TuttomercatowebEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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