José Mourinho, entrenador del Real Madrid, se mantuvo en silencio tras el polémico encuentro con el Villarreal, pero dejó claro que su principal preocupación es el próximo partido de la Champions League contra la Roma. En la sala de prensa del Estadio Olímpico de Roma, el técnico habló de la situación del equipo y de la importancia de concentrarse en la próxima cita europea, sin entrar en detalles sobre el controvertido arbitraje que marcó el encuentro con el Villarreal.

El entrenador explicó que su confianza se centra en los árbitros de la Champions, aunque manifestó cierta incomodidad al saber con tres semanas de antelación quién será el árbitro del partido, algo que según él debería confirmarse solo 24 horas antes. “Me fío de todos los árbitros, pero lo que me suena raro es que se sepa quién pita con tanto tiempo de antelación”, comentó, subrayando que no guarda ningún sentimiento negativo hacia la competición.

En cuanto a la preparación para el duelo con la Roma, Mourinho enfatizó la necesidad de jugar de manera impecable. “En los dos primeros partidos nos han tocado los equipos más fuertes de Italia. En el primero conseguimos los tres puntos con tres jugadores suspendidos y ahora nos toca Roma”, dijo. Añadió que el equipo debe estar motivado y que la presión de la Champions no debe ser un peso externo, sino algo que el propio grupo debe gestionar. “Queremos ganar”, concluyó.

El tema del Villarreal quedó relegado a un segundo plano. “No quiero comentar nada. Es partido de Champions y no tengo nada que comentar del partido del campeonato”, afirmó. Invitó a los medios a ver el primer minuto del encuentro con el Villarreal como suficiente para entender lo que ocurrió, y aseguró que el debate sobre el arbitraje se cerrará el sábado.

Mourinho también habló brevemente sobre la posición de Fede Valverde, destacando la versatilidad del jugador y su capacidad para marcar la diferencia en el lateral derecho. “Pensaba en la posibilidad de que más adelante necesitara más cambios arriba y teníamos muchas opciones para cambiar”, explicó, subrayando la importancia de contar con un jugador que pueda adaptarse a diferentes roles.

Con el objetivo de mantener la concentración, el entrenador recordó que la Roma es uno de los equipos más fuertes de la Serie A y que el Real Madrid debe estar equilibrado para afrontar el reto. “La Roma quiere ganar y yo también. En ese momento el amor se olvida”, concluyó, antes de cerrar con la idea de que el partido será un simple ejercicio más en la ruta hacia la final europea.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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