El presidente de la federación de fútbol, Giovanni Malagò, estaba en el centro de una disputa de poder que involucraba a figuras destacadas del fútbol italiano, entre ellas Adriano Galliani. En pocos meses, la situación ha cambiado drásticamente: Malagò, que había obtenido el máximo cargo de la FIGC, está ahora en proceso de dimitir, mientras que Galliani, ex entrenador del Milan, es visto como su posible sucesor. La rivalidad entre ambos, ambas figuras veteranas, se enmarca en un contexto más amplio de tensiones políticas y de un fútbol italiano que parece haber perdido el hilo de las reformas.
La crisis surgió sobre todo tras la tercera derrota consecutiva de Italia en la clasificación para el Mundial, un hecho que sacudió los cimientos del sector. Mientras tanto, jugadores, entrenadores y presidentes de clubes han intentado consolidar una coalición para apoyar al Malagò, pero su posición se ha vuelto cada vez más débil. El nombramiento de Giancarlo Viglione como secretario general de la Federación, por ejemplo, fue visto como un intento de estabilizar la situación, aunque con resultados limitados.
Mientras tanto, la Juventus se ha visto afectada por una serie de decisiones controvertidas. A la marcha de Beppe Marotta, que dirigió el equipo con una sola ampliación de capital entre 2011 y 2019, le siguieron una nueva reestructuración financiera y el despido de Andrea Agnelli, afectado por un asunto de plusvalías. Estos acontecimientos han contribuido a crear una situación de inestabilidad económica y deportiva para el club, que ahora cuenta con Giovanni Carnevali para intentar restablecer su competitividad.
Con las próximas elecciones presidenciales federales previstas para enero, la situación sigue siendo incierta. El futuro de la FIGC dependerá del resultado de una votación que podría considerar la elección de Galliani como la solución más aceptada. Mientras tanto, el fútbol italiano sigue intentando encontrar su rumbo, mientras clubes de primera categoría como la Juventus afrontan las consecuencias de una gestión turbulenta.