En la derrota del Espanyol por 2‑1 ante el Racing de Santander, una decisión del VAR generó polémica a los 38 minutos, cuando el marcador estaba empatado a cero. El incidente giró en torno a una mano de Pablo Ramón en el área, tras un centro de Àlex Calatrava. El árbitro de campo, Jesús Gil Manzano, recibió instrucciones del árbitro de VAR, Raúl Martín González, que le pidió revisar dos posibles acciones antes de tomar una decisión final.
Según el relato del VAR, el primer paso fue analizar la mano de Ramón. Raúl mostró al árbitro la jugada y señaló que el jugador había tocado el balón con la mano de forma antinatural. Gil Manzano confirmó que se trataba de una mano punible y que, de ser así, habría sido penalti. Sin embargo, el árbitro de VAR continuó ofreciendo una segunda imagen, esta vez enfocada en una posible falta previa cometida por Roberto Fernández antes del centro de Calatrava. El árbitro de campo revisó la secuencia y, tras observar la carrera entre Fernández y el defensa Belocian, concluyó que había una falta a favor del Racing.
El VAR explicó que la falta previa era evidente en la aplicación de la regla, lo que anulaba la mano de Ramón y, por ende, el penalti potencial. El árbitro de campo, tras confirmar la falta, reanudó el partido con un tiro libre directo a favor del Racing. La decisión fue tomada en la sala de VAR, donde el árbitro de campo había sido guiado a través de varias imágenes del incidente.
El Espanyol reaccionó de inmediato en la red social X, expresando su desacuerdo con la decisión del árbitro de campo. El club mostró su frustración ante la falta de claridad en la aplicación de las reglas y la rapidez con la que se tomó la decisión final. A pesar de la controversia, el Racing mantuvo su ventaja y aseguró el triunfo con un segundo gol en los últimos minutos del encuentro.