El Real Madrid se enfrenta a una prueba de resistencia en la que tendrá que disputar tres encuentros fuera de su estadio en tan solo seis días. La serie de partidos incluye un duelo contra el Racing de Santander el domingo 2 de noviembre, un viaje a Atenas para enfrentarse al AEK el miércoles 4 y, finalmente, un partido en la Mestalla contra el Valencia el sábado 7. Este calendario, que se ha convertido en un punto de debate entre el técnico José Mourinho y la dirección del club, se produce justo antes del último parón de selecciones de la temporada.
El contexto de la jornada es el reciente triunfo del Real en el Clásico, que le permitió ganar tres puntos frente al Barcelona y aclarar un poco la lucha por la primera posición en LaLiga. Con la temporada de la Champions League en pleno apogeo, el equipo blanco busca prolongar su racha invicta de cinco partidos, la mejor de la temporada, y mantener su posición en la parte superior del cuadro. A la vez, el club debe gestionar la carga física de sus jugadores, ya que el calendario se vuelve cada vez más exigente con encuentros tanto en la liga como en competiciones europeas.
Mourinho ha expresado su descontento con la programación, argumentando que el encuentro contra el Valencia debería haberse jugado el domingo para otorgar al equipo un día de descanso adicional. El entrenador señala que la organización de los partidos se vio influida por la presencia de la NFL en el estadio Santiago Bernabéu, donde se albergará un juego entre los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons. El Real Madrid, como anfitrión de dicho evento, se vio obligado a mover su partido de la Liga a la jornada 12, lo que ha generado la actual secuencia de encuentros en ruta.
A pesar de las críticas, el club sigue enfocado en sus objetivos deportivos. La racha sin perder no solo refuerza la posición del equipo en la Champions, sino que también le da confianza para afrontar los partidos en casa contra el Celta, el PSV y el Alavés antes del encuentro en San Mamés contra el Athletic. El próximo desafío europeo será el enfrentamiento contra el Arsenal en el Emirates Stadium el 9 de diciembre, un duelo que marcará el último partido de la temporada para el Real Madrid.
En conclusión, el Real Madrid debe gestionar cuidadosamente la fatiga y la carga de partidos para mantener su forma y seguir compitiendo en la cima del fútbol español e internacional. La próxima semana será decisiva para determinar si el equipo puede sostener su racha invicta y seguir consolidándose como uno de los clubes más competitivos del mundo.