El Manchester City volvió a la pista en Anfield tras la decisión de la Premier League, que lo declaró culpable de 114 de los 115 cargos que se le imputaban. El partido, que se convirtió en el primer encuentro del “skyblue” tras la sentencia, se jugó en un ambiente cargado de tensión, con la afición del Liverpool mostrando su descontento de forma abierta y contundente.
Desde 2018 hasta 2025, la rivalidad entre ambos equipos se ha consolidado como el “clásico” moderno del fútbol inglés, pues solo ellos han ganado la Premier League en ese lapso, con seis títulos para el City y dos para el Liverpool. La reciente polémica que rodea al club de Etihad, que incluye acusaciones de irregularidades en la contratación de jugadores y en la gestión de la plantilla, ha añadido una capa extra de drama a la contienda. El hecho de que el City haya sido declarado culpable y haya apelado el caso generó un ambiente de sospecha y hostilidad entre los hinchas del “red”.
En el estadio, los seguidores del Liverpool recibieron a los visitantes con pancartas y cánticos que los calificaban de “tramposos”. Incluso se difundieron camisetas y merchandising de Erling Haaland y Pep Guardiola con diseños que aludían a la prisión, y algunos aficionados usaron la canción “Wonderwall” de Oasis, un clásico de la ciudad de Manchester, para lanzar insultos como “And after all you really robbed us all”. El grito de “cheats” resonó en varias fases del partido, reflejando la frustración de los seguidores que sienten que las irregularidades del City les han privado de títulos potenciales.
A pesar de la atmósfera cargada, el juego se desarrolló con intensidad. El Manchester City logró imponerse, saliendo victorioso en el marcador. El resultado, sin embargo, no cambió la situación legal del club, que sigue en proceso de apelación ante la Premier League. Los dirigentes del City y los jugadores, incluidos Haaland y Guardiola, mantuvieron la compostura durante el encuentro, aunque la presión de los hinchas del Liverpool fue evidente.
Con la victoria en Anfield, el Manchester City consolida su posición en la tabla, aunque la incertidumbre legal persiste. Los árbitros y la dirección de la Premier League han señalado que, en caso de que la apelación resulte infructuosa, se podrían imponer sanciones que afecten a futuros desplazamientos y a la participación en competiciones europeas. Para el Liverpool, el resultado es un recordatorio de la rivalidad que se extiende más allá del campo, mientras que el City deberá centrarse en la resolución de su caso para evitar consecuencias mayores en la temporada.
