El Atalanta se encuentra en una situación de emergencia defensiva, la peor desde su regreso a la Serie A. Después de nueve partidos en 2026/2027, la zaga de Bérgamo ha concedido 17 goles, un ritmo de casi dos goles por partido que pone de relieve una de las peores actuaciones defensivas de la historia reciente del club.
El problema surge de una combinación de factores. El nuevo sistema de cuatro defensas introducido por el técnico todavía requiere un período de adaptación. Al mismo tiempo, el equipo sufrió numerosas lesiones que obligaron a los entrenadores a recurrir a jugadores suplentes o cambiar constantemente la composición de la defensa. Estas variables han creado una situación de incertidumbre que se refleja en los resultados en campo.
Comparando los datos con temporadas anteriores, la situación es especialmente crítica. Sólo en la temporada 2020/2021 el Atalanta registró un número similar de goles encajados, con 16 goles en nueve partidos. Temporadas más recientes, como la 2024/2025 y la 2025/2026, han mostrado una mejora significativa, con 14 y 7 goles encajados respectivamente. Sin embargo, el balance actual de 17 goles en nueve partidos indica una drástica caída en el rendimiento defensivo.
El club debe intervenir rápidamente para evitar mayores daños. El técnico ya ha mostrado su preocupación por la situación y ha subrayado la necesidad de consolidar la retaguardia. Los próximos partidos serán decisivos: una defensa más sólida no sólo podría reducir los goles sufridos sino también mejorar la posición del equipo en la clasificación liguera. Si el equipo logra estabilizar la defensa, podrá concentrarse en recuperar puntos en las etapas finales de la temporada. De lo contrario, aumentará la presión sobre la dirección y el departamento técnico, con posibles reestructuraciones inversas o cambios de estrategia.