El Bayern de Múnich ha impuesto medidas estrictas tras la enfermedad del entrenador Vincent Kompany, quien se recupera en su domicilio tras haber sido hospitalizado por meningitis. El técnico belga, que había sufrido una infección viral hace doce días y colapsó el 23 de octubre tras el entrenamiento, fue trasladado en ambulancia a una clínica de Múnich. Cinco días después, el miércoles, Kompany salió del hospital y se encuentra en casa, con el objetivo de descansar al máximo junto a su familia.
Para garantizar su recuperación, el club ha dictado que el entrenador no debe comentar con el primer equipo sobre el partido ni sobre aspectos futbolísticos en general. Según Aaron Danks, asistente de Kompany, el Bayern ha dejado claras las instrucciones: el técnico debe mantenerse alejado de la discusión táctica y de los análisis de juego. Danks también explicó que, aunque el equipo no sufrirá cambios drásticos en la preparación del “Klassiker” contra el Borussia Dortmund, los asistentes no son “mini‑Kompany”. “Nos complementamos entre nosotros y con el entrenador”, afirmó.
El “Klassiker” se jugará el sábado, con ambos equipos empatados en 17 puntos en la parte alta de la tabla. El Bayern mantiene la cabeza de la clasificación gracias a una diferencia de goles de +19 frente a los +8 del Dortmund. La ausencia de Kompany no alterará la estrategia del club, que seguirá con su habitual enfoque en la defensa y la presión alta.
El entrenador, que había sido hospitalizado tras una caída durante el entrenamiento, se recupera en su hogar con la ayuda de su familia y del personal médico del club. El Bayern ha asegurado que se están tomando todas las medidas necesarias para que Kompany se recupere completamente antes de volver al trabajo. Mientras tanto, el equipo seguirá entrenando bajo la supervisión de Danks y el resto del cuerpo técnico, con la expectativa de que Kompany regrese a la dirección del equipo antes de la próxima fase de la competición.