El Milán gastó casi 165 millones de euros en verano, la cifra más alta de la SerieA, pero el conjunto rossoneri sigue en la cuarta plaza, a cuatro puntos del segundo y a 12 puntos en seis partidos. A pesar de la enorme inversión, los resultados no están a la altura de las expectativas y el equipo sigue mostrando un rendimiento que no se corresponde con los gastos realizados.
El club renovó la plantilla con la compra de Gonçalo Ramos, la más cara de la historia del club, y le dio un papel importante a Rubén Amorim. Sin embargo, el desempeño en el campo fue decepcionante: el Milan sigue invicto, pero sólo logró cuatro empates en seis partidos, incluidos los enfrentamientos con Juventus, Lazio y Sassuolo. El empate ante el Sassuolo, en particular, puso de relieve la dificultad del club para convertir las oportunidades en victorias: Rabiot marcó pero el equipo no logró mantener el liderato.
El gasto de 74 millones de Ramos, 50 millones de Diego Moreira y 30 millones de Mario Gila no se tradujo en resultados concretos. Ramos aún no ha marcado, Moreira no ha entrado en la dinámica del juego y Hutchinson ha estado casi invisible. Sólo Gila parece haber encontrado su lugar en el equipo. El problema no es sólo la falta de goles, sino también la dificultad de transformar la inversión en un equipo competitivo.
El propietario Gerry Cardinale, junto con el fondo RedBird, se ha mostrado dispuesto a invertir, pero la falta de un director técnico ha dejado al club en una situación de incertidumbre. Cardinale ha tomado el control del mercado de fichajes, pero tendrá que depender de un nuevo entrenador en los próximos días, con Tiago Pinto, Mehdi Benatia y Markus Krösche entre los principales candidatos. El lema “Hacer que Milán vuelva a ser grande” no es suficiente para devolver al club la grandeza si los resultados en el campo no mejoran.
En resumen, el Milan abrió la cartera pero ahora debe preguntarse por qué 165 millones no dieron lugar a un equipo de gran nivel. El gasto masivo no garantiza automáticamente la victoria, pero hace más difícil aceptar un resultado inferior a las expectativas. Por tanto, el club deberá reconsiderar su estrategia, tanto en términos de compras como de gestión técnica, para volver a competir con los demás grandes equipos de la SerieA.
