José Mourinho aceptó toda la responsabilidad por la pésima actuación del Real Madrid contra el ASRoma en la Liga de Campeones, pero también elogió a su equipo por protagonizar una espectacular remontada en siete minutos que aseguró una victoria por 4-3. La victoria le dio al Madrid los tres puntos en la fase de grupos, manteniendo vivas sus esperanzas de avanzar.
El partido empezó mal para los gigantes españoles. La Roma abrió el marcador en la primera parte y un segundo gol de ViniJúnior en el minuto 31 dejó al Madrid perdiendo 3‑1. Mourinho admitió que la primera parte fue “culpa del entrenador” y que los jugadores no estuvieron a la altura de las expectativas. Dijo que el técnico de la Roma, Gian Piero Gasperini, lo había burlado y que los cambios tácticos que hizo después del descanso eran necesarios. "El fútbol es un juego estratégico de 90 minutos", dijo Mourinho a los periodistas. "El rival era increíblemente fuerte y era imposible jugar con esa intensidad durante 90 minutos completos".
En el minuto 59, Mourinho presentó a Endrick, que había sustituido a ViniJúnior, y a ArdaGüler. Ambos suplentes encontraron la red antes del pitido final. El gol de Endrick, un remate rápido, y el segundo de Güler, una asistencia precisa tras un cabezazo de Antonio Rüdiger en el minuto 90, dieron la vuelta al partido. La remontada del Madrid fue un testimonio de la profundidad de su plantilla y de la resistencia de los jugadores.
Tras el partido, Mourinho reflexionó sobre la frustración que había azotado al equipo. Reconoció que ViniJúnior perdió un balón que le permitió a la Roma volver a anotar, pero también notó la reacción emotiva del jugador ante el cambio. "Fue difícil para Vini", dijo Mourinho. "Perdió una pelota que no debería haber perdido, pero así son las cosas. Yo también cometo errores. Es una pena que esto haya sucedido justo cuando él estaba recuperando la felicidad". ViniJúnior dijo más tarde a los periodistas que estaba enojado pero finalmente satisfecho con el resultado.
El ambiente en el Estadio Olímpico era eléctrico. Antes del inicio, el locutor del estadio leyó los equipos y el nombre de Mourinho, ganándose un largo aplauso de la multitud. Durante la primera mitad, los ultras de la Roma sostuvieron pancartas con Mourinho, incluida una en la que él sostenía el trofeo de la Conference League que ganó en 2022. Las pancartas celebraban sus éxitos pasados con el club y señalaban que “quien traiga gloria a Roma, Roma lo honrará para siempre”. Mourinho admitió que se quedó “sin palabras” por la recepción.
Con la victoria, el Real Madrid se mantiene en la carrera de la fase de grupos, mientras que la victoria de la Roma los mantiene competitivos en su propio grupo. El dramático cambio del partido resalta la voluntad de Mourinho de hacer cambios audaces y la capacidad de sus jugadores para responder bajo presión. El próximo encuentro pondrá a prueba si el Madrid puede mantener este impulso contra otro rival de primer nivel.
