El propietario del AC Milan, Gerry Cardinale, ha dejado claro que el técnico portugués Rúben Amorí no corre riesgo de salida tras la derrota ante el Bologna. En una entrevista concedida a *La Gazzetta dello Sport*, Cardinale reafirmó su confianza plena en el entrenador y explicó que la dirección del club seguirá apoyándolo mientras se trabaja en la reconstrucción de la plantilla y se busca el Scudetto lo antes posible.
Cardinale, quien además ocupa el cargo de director deportivo durante la temporada, habló sobre las dificultades que han marcado el verano, principalmente las lesiones que han limitado los movimientos de fichajes. “Solo hemos recorrido un cuarto del camino y la prioridad es construir un equipo capaz de sobrellevar las lesiones”, afirmó, subrayando que no quiere “malgastar dinero” y que cada contratación se realiza con el objetivo de reforzar la plantilla de manera sostenible. Asimismo, reveló que la búsqueda de un nuevo director deportivo está en marcha, pero que no se apresurará a tomar una decisión antes de que termine la temporada y se abra el mercado de junio.
En cuanto a Amorí, Cardinale comparó su compromiso con el técnico con la frase de Tom Cruise en *Top Gun*: “No voy a abandonar a Rúben”. El empresario destacó la estabilidad que el entrenador aporta al club, señalando que el cambio constante de mandos no es una vía para el éxito. “Lo llamo antes de cada partido y me tranquiliza diciendo que se encarga”, comentó, resaltando la profesionalidad y autonomía de Amorí. Cardinale también expresó su esperanza de que el Milan pueda ganar el Scudetto, añadiendo que “cada mañana me levanto con la esperanza de que empiece a encadenar una racha de victorias”.
El propietario también mencionó conversaciones preliminares con Al Nassr y su interés en la relación con Cristiano Ronaldo, aunque aclaró que todavía están en fase de evaluación. Además, habló sobre el proyecto de reconstrucción del San Siro, considerado una prioridad para devolver la Serie A a su nivel de competitividad y, por ende, fortalecer al club. “Una Serie A más fuerte significa un AC Milan más fuerte”, afirmó.
Con estas declaraciones, Cardinale envía un mensaje de estabilidad y confianza al equipo, indicando que la posición de Amorí está asegurada. El próximo desafío será el derbi del sábado entre el Milan y el Inter, un partido que el propietario considera “un punto de inflexión importante” para reactivar el espíritu del club y avanzar hacia sus metas a largo plazo.