El árbitro Juan Martínez Munuera se destacó por su calma y criterio durante el encuentro entre el Barça y el Real Madrid, controlando el partido con una autoridad que reflejó su amplia trayectoria. Con 14 años de experiencia en la categoría, demostró una seguridad notable en la toma de decisiones, lo que le permitió manejar el flujo del juego sin perder la fluidez.
Durante el partido, Martínez Munuera sancionó 14 faltas al Barça y 11 al Real Madrid, aplicando la ventaja cuando fue pertinente y evitando errores de apreciación en saques de banda y de esquina. Su gestión incluyó la decisión de no castigar con penalti la mano de Balde contra Mbappé, lo que fue considerado acertado por los observadores del encuentro.
El árbitro también mostró una disciplina rigurosa, amonestando a jugadores clave como Tchouaméni, Gordon y Balde por entradas que merecían sanción, así como a Cucurella y Mbappé por protestas. En el minuto 32 se debió haber sancionado a Cucurella por derribar a Lamine, y en el minuto 57 se debería haber amonestado a Cancelo por una entrada por detrás a Diomande. A pesar de estos pequeños descuidos, el control del partido se mantuvo firme.
El VAR, encabezado por Iglesias Villanueva, no intervino en ninguna de las decisiones críticas, lo que indica que el árbitro en el terreno de juego percibió correctamente la situación en la mayoría de los casos. La actuación de Martínez Munuera fue vista como un ejemplo de profesionalismo y equilibrio, manteniendo el juego dentro de las reglas sin afectar la dinámica del encuentro.