El Napoli ganó el partido contra el Frosinone gracias a un penalti discutido, pero el árbitro mantuvo el control del partido a pesar de algunas polémicas. El árbitro pitó 19 faltas en total, incluido el penalti que dio la ventaja al Napoli.
En el contexto del partido, la decisión del penalti fue tema de debate. El jugador Hojlund, que había intentado pasar por detrás al defensa Cittadini, acabó sufriendo un contacto que motivó la sanción. El árbitro valoró el contacto, aunque no fue "muy claro", y concedió el penalti al Napoli.
Posteriormente, la repetición de la pena fue objeto de mayor discusión. Según las reglas, el portero defensor debe tener al menos un pie en línea o detrás de la línea de meta. En el caso en cuestión, el portero Palmisani tenía ambos pies sobre la línea, lo que permitió al Napoli atajar el disparo. Luego, el árbitro corrigió la repetición del tiro penal, reconociendo la infracción y permitiendo al Napoli mantener su ventaja.
En resumen, la gestión disciplinaria del árbitro se consideró correcta, a pesar de algunos "deslices". El Nápoles aprovechó el penalti y mantuvo su superioridad, mientras que el Frosinone tuvo que afrontar las consecuencias de decisiones arbitrarias. El partido terminó con el Napoli en ventaja, gracias a una combinación de decisiones arbitrarias y actuaciones en el terreno de juego.
