El partido entre Udinese y Milán se desarrolló a un ritmo relativamente tranquilo, pero un solo episodio ensombreció el resultado final. El árbitro internacional del Génova, Francesco Pezzuto, concluyó su cuarto partido de la Serie A con 23 faltas sancionadas y tres tarjetas amarillas, manteniendo el ranking de los más "pitados" con Maresca. El tema de discusión fue el episodio entre Palma y Gonzalo Ramos, en el que el jugador del Udinese golpeó al rival de forma "casi" violenta, pero sin que el árbitro considerara necesario sacar una tarjeta.
Según las observaciones de Pezzuto, Palma extendió su brazo derecho durante el contacto, dando la impresión de un codo, pero la mano no estaba cerrada en un puño. El gesto, aunque aparentemente agresivo, no alcanzó el nivel de una bofetada y no fue considerado violento ni por Pezzuto ni por el VAR. El asistente de campo, Costanzo, no tuvo una opinión diferente, y el uso del VAR no alteró la decisión: el episodio fue juzgado "limítrofe" pero no resultó en tarjeta roja o amarilla.
En el frente ofensivo, el Udinese pudo contar con un gol de Pulisic, que aprovechó una acción colectiva en la que LukaModric ejecutó un tiro libre y creó espacio para el estadounidense. El gol de Modric fue confirmado por el VAR, con el balón superando la barrera defensiva. Otro gol llegó de Hutchinson, gracias a un disparo de Jashari que detuvo Palma y Abankwah. Vojvoda también contribuyó con otro gol, manteniendo al equipo en el juego. Pese a la tensión, el árbitro manejó el partido con cierta calma, manteniendo la disciplina sin exagerar con las tarjetas.
El resultado final vio al Udinese salir con una victoria que confirmó su posición en la clasificación liguera, mientras que el Milán tuvo que conformarse con un empate. El episodio entre Palma y Ramos sigue siendo un punto de discusión para los próximos partidos, especialmente en lo que respecta a la gestión de situaciones de contacto físico y el uso del VAR. Con la temporada aún en marcha, ambos equipos tendrán que lidiar con decisiones arbitrales y la necesidad de mantener la disciplina en el campo.
