Messina ganó el derbi del Estrecho el 31 de octubre de 2004, derrotando a Reggina por 2-1 en el estadio San Filippo de Messina. El gol decisivo, marcado por Arturo Di Napoli, cerró el partido de forma espectacular, confirmando la sorpresa del equipo de Bortolo Mutti al inicio de la temporada.
El partido lo inició el calabrés Emiliano Bonazzoli, que abrió el marcador en el minuto 32 con un preciso disparo desde el centro del campo. La Reggina, dirigida por Walter Mazzarri, respondió rápidamente: en el minuto 64, Zampagna igualó, cambiando el rumbo del partido y dando nuevas esperanzas a los peloritanos. La tensión aumentó cuando, en el minuto 74, Di Napoli marcó de cabeza el que garantizó la victoria del Messina. El resultado final fue 2‑1 a favor del club de Messina.
Messina mostró una fuerte organización defensiva gracias al portero Storari y a los centrales Zanchi, Aronica y el iraní Rezaei. En el centro del campo, la dupla formada por Coppola y Donati apoyaban al equipo, mientras que Parisi ofrecía empuje desde la banda izquierda. En ataque, Di Napoli y Zampagna lideraron la fase ofensiva, con Nick Amoruso dispuesto a intervenir si fuera necesario. El técnico Mutti supo aprovechar las capacidades de sus jugadores manteniendo el control del partido hasta el último minuto.
Reggina, por el contrario, tuvo una actuación sólida pero no suficiente para contrarrestar el ataque de Messina. Mesto y Mozart, Paredes y Nakamura intentaron crear ocasiones, pero la defensa de Messina logró contener los ataques. El técnico Mazzarri corrió el riesgo de ser enviado a la banca tras la derrota, pero logró convencer al portero Foti de que no lo despidiera, manteniendo así la continuidad del equipo.
Con esta victoria, Messina se posicionó en una posición favorable en la clasificación liguera, consolidando su reputación como equipo capaz de sorprender. La Reggina, por su parte, tendrá que reconsiderar su estrategia para recuperar puntos en los próximos partidos. El análisis de los resultados sugiere que Messina seguirá jugando con determinación, mientras que Reggina tendrá que trabajar en defensa y ataque para recuperar el rumbo.